viernes, 27 de marzo de 2015

Básico 1 - ¡Hoy vamos a tocar el violín!





Tengo muchos conocidos que comenzaron a tocar un instrumento sin saber leer música, algo que me parece sumamente recomendable. Sobre todo admiro aquellos que siguen en ésta situación y aún tienen éxito, pero a juicio personal creo que hay un momento donde se debe conocer la lectura de partituras, porque esto nos abre el panorama a un mundo completamente distinto, donde hay que seguir determinadas reglas como es el tiempo, la duración, el ritmo, etc. Sin embargo esto no quiere decir que estemos limitados para tocar con el instrumento, todo lo contrario, esas reglas nos permiten formar una base firme para luego movernos con soltura en cada interpretación. Es por ello que cuando escuchamos dos violinistas tocar la misma obra, la versiones de uno y otro siempre son distintas y hasta pueden llegar a variar para un mismo violinista.

Como bien explicaba en la primer entrada de Violinitis, es necesario tener un orden para poder avanzar. El orden que lleva consigo la partitura también nos ayudará a llegar más rápidamente a tocar como siempre soñamos. Por esto me resultaba imposible enseñar a tocar el violín sin antes enseñarles como leer una partitura (por lo menos mínimamente), así que realicé el siguiente video con éste fin, y a su vez puedan aplicarlo directamente al violín, ubicando las cuerdas en los respectivos lugares del pentagrama.

Y si, al final del video (o mejor dicho en la segunda parte), tocamos el violín, algo que anticipaba en mi segundo video. El primer paso es aprender la técnica del pizzicato, la cual es sumamente sencilla. Luego unimos esta forma de ejecución con la ubicación de las cuerdas en el pentagrama y casi sin quererlo ya estamos tocando el violín y a su vez leyendo una partitura. Mejor relación calidad-precio imposible.



          

lunes, 9 de marzo de 2015

¡No seas un machete cultural y disfrutá de buena música!

"El otro día, en Twitter, un bobo escribió algo que me tiene caliente: «La cultura debe ser de acceso libre y gratuita»"

Así comenzaba Perez-Reverte una columna de opinión sobre como la piratería de libros electrónicos "destruye" de algún modo las ansias de un escritor que quiera vivir de ello, sin contar editores, libreros, etc. Más al final el mismo advierte: "Algo semejante ocurre con músicos y cineastas. Por eso se desploma el mercado de la cultura, entre quienes la consumen menos y quienes no pagan por ella."

¡Bingo! Justamente en eso pensaba, a los que somos intérpretes (también a los compositores) nos pasa, no de la misma manera pero parecida, por eso hoy los invito a que conozcan lo que denominé el "Machete Cultural."

Cuando hablo de machete cultural me refiero a aquel que no invierte en cultura, ese que piratea discos enteros de su música preferida, que escucha solo las canciones que le gustan y almacena el resto en algún disco duro externo, y que ni por descuido compra una entrada para el teatro o para un concierto (a menos que se la gane en alguna promoción cholula). También está aquel que no se compra unos buenos auriculares de alta fidelidad para escuchar por lo menos, un poco mejor, la ya comprimida y de baja calidad música masivamente adquirida.

Y si, es mucho más fácil escuchar música de esta manera, no lo niego, yo también lo hago pero hay algo que para mi es vital para disfrutar aún más la música, estoy hablando de desembolsar una platita, comprar una entrada y ver, sentir y vivir la música en un concierto.

Por eso hoy te recomiendo que vayas a ver a la Orquesta Filarmónica de Montevideo. A mi parecer la mejor orquesta profesional del Uruguay, con un director que desde el 2013 le ha dado un salto de nivel, tal como paso con la entrada de Julio Bocca al ballet del SODRE, estoy hablando del maestro francés Martin Lebel. Sumado a esto, año a año, invitados internacionales entre solistas y directores reconocidos, han ayudado a dar este salto de calidad a la orquesta.
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Imagino que se estarán preguntando que una entrada para ver a una orquesta así debe valer mucho dinero, pues no es así, sale más barato de lo que piensan. A su vez los voy a ayudar para que hagan rendir mejor esta gran inversión cultural.

Por la módica suma de 150 pesos uruguayos, tenés derecho a estar dentro del Teatro Solís viendo, escuchando y sintiendo a la Filarmónica. Si, una ganga cultural de precio único, esto quiere decir que el pobre desgraciado que le tocó la última butaca del teatro, paga lo mismo que vos que estás en primera fila. Algo así pasa con la gente que tiene el servicio de Telepeaje y pasa sin hacer las eternas filas, y del otro lado está el que espera con sus 65 pesos en la mano, para que luego de veinte minutos una cajera levante la barrera para dejarlo pasar. Mismo perro con distinto collar.

Por eso acá van mis consejos de cómo conseguir el lugar que siempre soñaste y también mis recomendaciones de los mejores lugares para ver a esta orquesta en acción:

1. Para tener todas las butacas a tu disposición al momento de comprar la entrada, es necesario que vayas a la boletería del Solís el día después del último concierto. Por ejemplo: si quiero ir al concierto del día 24 y el concierto anterior fue el día 14, el 15 tengo que estar parado a primera hora en la boletería para conseguir cualquiera de los lugares.

2. No siempre la primera fila es el mejor lugar. Para ver a una orquesta de casi 100 música, la primera fila es casí el peor lugar, porque seguramente estarás todo el concierto mirando los zapatos de los violinistas del primer atril o viendo como suda el director por el calor de los reflectores y por todos los movimientos que realiza. Por eso lo mejor es sentarse en los palcos de los costados, no muy cerca del escenario, sino más sobre el medio. El primer piso también es una excelente opción, yo diría que en ocasiones es mejor que los palcos bajos, y cuanto más enfrentado estés al escenario mejor.

3. Si vas a ver a un solista tampoco son tan buenas las primeras filas. Primero hay que considerar que siempre, y lo digo de años de ir a conciertos, los solistas van a estar ubicados a la izquierda del director y delante del primer violín de la orquesta, también llamado concertino, al cual, si alguna vez vieron un concierto, es el primero en ser saludado por el director y/o solista.
Si queremos disfrutar a pleno del solista, que es la estrella de la noche, lo mejor es que tomemos un poco de distancia de él, ya que para "llenar" de sonido la sala y "pelear" con la orquesta, éste va a tocar muy fuerte.
Por lo tanto es mejor estar de la fila cuatro en adelante y siempre a la izquierda del escenario. En caso de que el solista sea un pianista, también hay que respetar la regla de estar a la izquierda del escenario, ya que sino le vamos a ver la "cola" al piano y no los dedos del pianista, que es ampliamente más divertido.
Si siguen estos consejos encontrarán tan fascinante como me resulta a mi dejar una hora y media de la semana, como mucho dos, para desenchufarse de la rutina y vivir una experiencia que siempre recordarán con mucho agrado.